Hamman en Antalya no muy relajante

Teníamos pensado visitar un Hamman en Antalya. Lo que no nos imaginábamos es que no sería tan relajante. El día pretendíamos que fuese relajante por lo que también teníamos intención de pasarnos por la playa. Conocimos a una pareja con la que compartiríamos unos días de viaje.

Torre del reloj de Antalya
Torre del reloj

En busca de una playa

Comenzamos el día con ganas de playa. Miramos en el plano la que suponíamos que estaba más cerca del hostal. No era muy grande pero estaba más a mano. Estuvimos buscando un rato hasta descubrir que lo que pensábamos que sería una pequeña playa, era la bajada a un bar el Adalar Beach Club, que tenía una terraza con acceso al agua.

Adalar Beach Club
Adalar Beach Club

Al principio nos dijeron que había que pagar para estar allí. Pero supongo que nuestra actitud les hizo invitarnos. Nosotros queríamos playa con arena de toda la vida. Les dimos las gracias y nos fuimos rumbo a la otra punta donde está la playa grande.

En el tranvia, Hamman de Antalya
En el tranvia

Nos subimos al tranvía, que era super chulo por lo antiguo que era. En el nos encontramos con la doble de Amy Winehouse, horas le debía haber llevado hacerse ese cardado. Llegamos al final de la línea donde nos bajamos rumbo a la ansiada playa.

Nuria junto a Amy
Nuria junto a Amy

Quim se retrasó un poco haciendo fotos así que cuando llegó a nuestra altura el trenecillo que iba a la playa ya se estaba yendo, pensamos que habría que pagar y bajamos caminando.

Quim en la playa. Hamman en Antalya
Quim en la playa

La playa no puede decirse que tuviese arena fina, era de piedrecitas, pero el agua era cristalina, muy limpia y no demasiado fría para la época que era. Alquilamos unas hamacas y disfrutamos de una mañana a remojo y tomando el sol, ¡por fin relax!.

El Hamman de Antalya

A las 15h nos fuimos hacia el hostal para hacer planes para los días siguientes y hacer tiempo hasta la puesta de sol que teníamos muchas ganas de ver desde allí. Así llegó el momento de la caída del sol y la verdad es que no tuvimos suerte, se había nublado mucho así que no conseguimos ver nada espectacular. Para subir los ánimos nos fuimos al Hamman en Antalya donde tuvimos la experiencia más extraña del viaje.

No todo el mundo puede disfrutar igual en la playa
No todo el mundo puede disfrutar igual en la playa

En el Hamman no había casi nadie, nos tomaron nota porque solo queríamos masajes y fuimos entrando de uno en uno. Nos dieron una toalla para cubrirnos y unas chanclas. debíamos quitarnos todo menos las bragas y los calzoncillos…cosa que Quim no debió entender y prefirió quitárselo todo, jeje, el masajista debió flipar.

El Hamman de Antalya
El Hamman de Antalya

Llegó el turno de Nuri y el mío. Mi masajista se parecía a Papá Nöel, mayorcete y con barba blanca, el de Nuri era más joven pero los dos hicieron lo mismo. Empezaron con un masaje normal y terminaron masajeando absolutamente todas las partes de nuestro cuerpo, excepto las cubiertas por las bragas. Nos quedamos alucinadas porque no sabíamos que el masaje era de ese modo así que a la salida nos lo dijimos todo con la mirada.

Mezquita Tekeli Mehmet
Mezquita Tekeli Mehmet

A lo largo del día al pensarlo nuestra incredulidad iba en aumento, sobretodo por la contradicción de esta cultura. Al día siguiente obligaron a Nuri a cambiarse de sitio en el bus porque iba sentada junto a un hombre y sin embargo en el hamman te metían mano sin complejos, alucinante.

Reflexión sobre el Hamman de Antalya. Siendo como es la cultura en Turquía respecto a las mujeres nos sorprendió el tema. Claramente se aprovecharon de nosotros y la sorpresa no nos dejó reaccionar. Si sois mujeres informaros bien del Hamman antes de utilizar sus servicios. Y sobre todo que sean mujeres las que te den el masaje.

Entre risas nos fuimos a cenar a un restaurante que ya habíamos fichado. Era curioso, la sopa la traían del local de al lado, el pollo lo hacían en una parrilla a la entrada y el té lo traían de otro lado, en fin era un restaurante sin cocina.

Concierto en Antalya
Concierto en Antalya

Allí conocimos a los que serían nuestros compañeros de viaje de los días siguientes, Jordi y Mari, dos españoles que al oír nuestras risas entraron en el restaurante para saludarnos sabiendo que éramos de la misma tierra. ¡Si es que se nota de donde somos! Así que de muy buen humor por el extraño día nos fuimos a dormir pensando en el viaje del día siguiente. Íbamos a ir a Pamukkale.

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Somos una familia a la que nos encanta viajar, hacer escapadas y la fotografía. Aquí reunimos muchas de nuestras actividades. ¡Viajar con niños es posible!

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