Por la mañana recogimos sin prisas y nos fuimos a conocer Sevilla. El viaje no era muy largo desde Doñana, así que pronto llegamos a la capital andaluza. Teníamos muchas ganas de conocer Sevilla. Elena había estado hacía años, pero yo solo había estado por trabajo y apenas había tenido tiempo de visitar Sevilla.

Indice del post
Llegamos al Camping para visitar Sevilla
El camping en el que nos alojamos en Sevilla estaba en Dos Hermanas, sería nuestro campo base para visitar Sevilla. Nos costó llegar porque no había muy buenas indicaciones. Las expectativas eran muy bajas, la información que teníamos del camping no eran muy buenas. Una vez que conseguimos encontrarlo pudimos descubrir que no tenía nada que ver con la realidad. El camping Villsom es habitable, piscina limpia, lavabos en buenas condiciones, mucha sombra, en septiembre la media de edad era de 70 años por lo que estaba garantizado el silencio.

Después de plantar la tienda y en vista del calor que hacía decidimos vaguear. Comimos y nos dedicamos a revisar el PH del agua de la piscina y el estado de las tumbonas. Con las pilas cargadas nos dirigimos al autobús. En el camping nos recomendaron no ir en coche a Sevilla, no es fácil aparcar y por 1,65€ el billete merece la pena y solo tarda unos 20 minutos, depende del kamikaze que te toque al volante.
Empezamos a visitar Sevilla
Una vez en la ciudad decidimos dar una vuelta a nuestro aire. Sobre todo después de comprobar que nos habíamos dejado la guía y no pensábamos volver a por ella. Teníamos una fotocopia que nos dieron en el camping y con eso fuimos tirando.
Parque María Luisa
El autobús nos dejó en el parque de María Luisa, es un lugar espectacular. Está la plaza España junto al parque y es una caña. El parque de María Luisa está muy bien cuidado y es increíble lo espeso y lo verde que está. Merece la pena perderse por él en las calurosas tardes al visitar Sevilla.

Después cerca de la torre del oro paramos en un bar para tomar algo y el dueño amablemente se ofreció a llenarnos la botella de agua fresquita, muy majo. Desde aquí visitamos la zona comercial. Al cabo de un rato cansados decidimos buscar un sitio donde tomar algo, como andábamos un poco desesperados acabamos en la Alicantina sin mirar mucho más.
Descubrimos que no servían tapas en la terraza solo raciones y los precios picaban. Decidimos pedir una de adobo, muy bueno eso sí, después descubrimos que estaba lleno de bares por todas partes, a veces parecemos novatos. Con el estómago lleno nos dirigimos a la parada de autobús, fuimos haciendo fotos nocturnas y disfrutando del paseo con buena temperatura.

Ruinas romanas de Itálica
Al día siguiente el objetivo eran las ruinas romanas de Itálica en Santiponce. Llegamos pronto y el día estaba nublado pero para pasear por las ruinas con el calorazo que suele hacer era estupendo. Están muy bien cuidadas y hay muchos mosaicos, no cobran entrada. La lástima es que hay muchas zonas que saben que hay ruinas debajo pero no las han podido dejar a la vista y es una pena porque fue una ciudad muy importante y seguro que tiene muchos tesoros por descubrir.

El anfiteatro es espectacular, el graderío está muy deteriorado pero los pasillos interiores están muy bien. Con este buen sabor de boca volvimos al camping, antes pasamos por el super para coger provisiones y como no, comer y piscina.

Volvemos a visitar Sevilla
Volvimos a realizar la misma operación del día anterior, autobús hasta Sevilla, una vez allí fotografiamos la Torre del Oro y después la catedral pasando antes por información turística, es peculiar porque nunca habíamos visto que vendiesen helados dentro de un punto de información.
Desde aquí pasamos por al lado de la espectacular Giralda y callejeando llegamos hasta el Metropol Parasol, llamadas setas de Sevilla. Habíamos leído que cuando se construyó causó controversia, pero es una pasada no es caro subir y las vistas son espectaculares, merece la pena. La pregunta tonta del día la realizó una novia que estaba haciendo las fotos de recién casada y el fotógrafo le dijo, igual nos da tiempo de hacer alguna foto en la Cartuja, en broma, a lo que ella contestó… ¿eso es una iglesia?, para flipar.

Con las cámaras echando humo fuimos a cenar alguna cosilla y esta vez con nuestra guía nos dejamos aconsejar y acabamos en el Bar Europa donde pudimos comprobar que hacen unas tapas espectaculares. Probamos unas croquetas de jamón muy buenas y un salmorejo de remolacha con mascarpone de chuparse los dedos acompañado de una brandada de bacalao con pimientos del piquillo. Todo esto tapas, no es caro para la calidad que dan y los camareros son muy simpáticos.
Un loco al volante en Sevilla
Con este buen sabor de boca pusimos rumbo a nuestra casa de tela no sin antes pasar por las manos de un loco del volante en forma de conductor de autobús el cual se dedicó a correr como un animal. Casi embestimos un coche, porque encima iba hablando con otro tipo con el que se iba riendo y mirándonos, ya que casi todos éramos turistas.

Intentamos poner la queja en su empresa sin éxito, pero lo volveremos a intentar, si subís en el M132 de la empresa El Amarillo, S.L. si el conductor es bastante grueso, haceros un seguro de vida, no sabemos si vosotros lo podréis contar como nosotros, suerte.
Desde casa
Cuando volvimos a casa, con tranquilidad conseguimos poner la queja en la empresa de autobuses explicando el incidente con el conductor que conducía de manera temeraria y nos contestaron diciéndonos que tomarían las medidas necesarias para que no volviese a pasar.
Conociendo Andalucía
En este viaje por Andalucía nos cundió bastante a parte de visitar Sevilla, conocimos Tarifa, las Minas de Río Tinto, Granada y la Alhambra y los preciosos pueblos de la Alpujarra. fue un viaje bastante productivo.


