Por fin íbamos a visitar La Alhambra. El día anterior fue intenso, estuvimos paseando por el Albaicín y al estar Elena embarazada decidimos tomarnos la mañana de relax y comer en el camping. Como estábamos en el mes de septiembre prácticamente estábamos solos. Lo bueno de viajar fuera de temporada es lo tranquilo que están los sitios fuera de los meses de más afluencia.

Tranquilamente iniciamos el acercamiento al monumento mas visitado de España, La Alhambra. Para llegar hasta la entrada subimos en el autobús C3 en plaza Isabel la Católica que te deja en la misma entrada, se puede subir andando, pero es un buen paseo.

Entrar a la Alhambra de Granada
La entrada a la Alhambra como es lógico hay que cogerla con mucha antelación. Como nosotros somos como somos, no la cogimos con la suficiente antelación. No sabíamos que días exactamente íbamos a estar en la ciudad, así que las reservamos la semana anterior. Nos quedamos sin ver lo mas bonito, los palacios Nazaríes, por lo que si quieres visitarlos lo dicho compra con mucha antelación.,

Si te pasa como a nosotros no te preocupes, aún así prepárate para ver un lugar increíble, eso si, con gente por todas partes, pero la experiencia te dejará sin palabras. Los jardines están muy cuidados hay muchísimas flores y su huella en el ambiente se puede oler continuamente. Nosotros estuvimos 4,5h, también íbamos mas despacio de lo normal debido a la personita que llevaba Elena dentro. Teníamos que ir parando para recuperar fuerzas, dicen que las embarazadas deben caminar, creo que aquí ya lo hizo para todo el embarazo.

Lleva calzado y ropa cómoda, ya que hay que caminar mucho. La cámara con la batería cargada y la tarjeta de memoria vacía, porque la vas a llenar. La Alhambra es una obra de arte impresionante y por suerte tendremos que volver para poder admirar lo que no hemos podido ver.

Buscando el altar de Michael Landon
Una vez culminada nuestra visita volvimos a subir al autobús de vuelta a la ciudad. Nos dirigimos a un bar que nos había recomendado un amigo, en el cual hay un altar en homenaje a Michael Landon, una frikada, pero también recomendado por sus tapas. Una vez en el sitio descubrimos que Michael no tenía tanta tirada y ya no existía dicho bar, en su lugar había otro que se llama La Iguana en la calle Duquesa, 8. No sabemos como sería el otro, pero en este las tapas eran muy originales y grandes, quien lo regentaba era muy majete, puede que el espíritu de Michael esté sentado a la barra.

Hechos polvo de tanto pateo nos fuimos directos a nuestra casa de tela a dormir y reponer fuerzas, al día siguiente teníamos excursión a la Alpujarra.


