Los Highland Games, una tradición escocesa

Una tradición muy escocesa son los Highland Games. Un montón de tíos con sus faldas escocesas, enormes y cuadrados lanzando troncos, pesos y tirando de cuerdas a lo bestia entre otras cosas. Pues sí, eso es lo que tocaba hoy. Tuvimos la suerte de coincidir con estos juegos y encima era la última reunión de la temporada, justo en la zona en la que estábamos…así que no lo podíamos dejar pasar.

Tocando la gaita
Detalle de las medias (y los pelotes)

Nuestra primera noche en el mobile home de North Kessock fue bastante buena. Comparado con el poco espacio que teníamos en la caravana del último alojamiento, parecía que estábamos en un palacete. Encantados de la vida, muy acogedor y con buenas vistas al estuario de Moray. Al llegar nos explicaron que si nos asomábamos era fácil que viéramos delfines y águilas que bajaban a pescar, pero la verdad es que exceptuando el maravilloso paisaje, no vimos nada más.

Uno de los deportistas

Con nuestro punto de mira puesto en los Highland Games, nos pusimos en marcha sin saber a ciencia cierta si íbamos al pueblo adecuado. Nos habíamos dejado en casa las anotaciones y no teníamos WIFI, así que nos dirigimos al pueblo que Ana recordaba que era el correcto. Nuestro gozo en un pozo, terminamos en el supermercado de esta ciudad donde sí había WIFI, chupando como vampiros de ella para por fin enterarnos del sitio adecuado.

Los jueces

El paisaje era una pasada, ríos y naturaleza por doquier, carreteras que atravesaban bosques preciosos y cabinas telefónicas en medio de la nada, eso sí, ¡muy inglesas!.

¡Por fin llegamos a los Highland Games

Los juegos se realizaban en una pradera, donde la organización cobraba la entrada y te indicaba donde aparcar. Nos cobraron 6 libras por cada adulto y 2 libras por Éric. El ambiente era muy curioso, merece la pena ir si tienes la oportunidad. Cómo he dicho al principio un montón de tíos en falda lanzando cosas, pero no solo eso, también competían con el baile tradicional tanto niñas como adultos, incluso tocando la gaita.

En plena competición

Encontramos puestos de lo más variados, desde una tienda de chuches o perritos calientes, hasta una echadora de cartas del tarot o una grúa que lanzaba pelotas y las colocaba con gran precisión. La verdad es que esto me pareció más yanqui que escocés, pero no olvidemos las raíces de aquel país.

Tras flipar de lo lindo con el ambiente en los juegos, decidimos hacernos con algo de comida y seguir nuestro camino. Como no teníamos un rumbo establecido, paramos en un café donde plano en mano marcamos un par de puntos que podrían ser chulos.

Baile tradicional

¿Cómo Saber cuando y dónde se celebran los Highlan Games?

Para saber cuando se celebran estos juegos tan tradicionales, te dejamos un enlace a la página de Visit Scotland. Cada localidad en la que se celebran los Highland Games tiene su propia página web, por lo que es mejor entrar primero en la que te dejamos.

Nos acercamos a Dornoch y Portmahomack

El primer sitio fue el pueblo de Dornoch, con una super playa kilométrica. Era muy bonita e invita a pasear, además con tiempo si vas hasta el final puedes ver focas, o eso pone en la guía, nosotros no lo pudimos comprobar. Éric estaba con su siesta en el coche, por lo que bajamos Ana y yo a la playa. Disfrutamos de un paseo con olor a mar y un bonito paisaje.

Playa en Dornoch

Nuestro siguiente punto Portmahomack. Pueblo de pescadores con mucho encanto donde dimos un buen paseo. El puerto es pequeñito, pero con sus casitas blancas junto al mar es bastante chulo.

Si algo hemos aprendido en los últimos días, es que las distancias en Escocia son diferentes. No solo porque se cuenta en millas, cosa bastante chunga cuando estás acostumbrado a los kilómetros. En España 100kms te los haces en menos de 1h, aquí puedes estar más del doble de tiempo. Hay carreteras que están llenas de curvas, atraviesan pueblos con semáforos y rotondas a “tuttiplein”, de un solo carril (incluso de un único carril) y bastante maluchas. Así que los planes para ver el Lago Ness se fueron al guano por la hora que era y nos fuimos directos a Inverness para conocer la ciudad y dar un paseo.

Éric y Elena en Portmahomack

Paseando por Inverness

Igual que en Edimburgo los comercios cierran más tarde, en Inverness no es así. Eran las 18,30h y ya estaba todo cerrado, incluido el centro comercial. Nos sorprendió el poco movimiento que había en las calles, no ya solo por la hora sino porque era sábado. A estos horarios es complicado adaptarse.

Paseo junto al río en Inverness

Inverness nos lo habían pintado como una ciudad de paso que no tenía demasiado. La verdad es que nos gustó. Hicimos un paseo chulo por el centro, el castillo y junto al río. Fue una buena manera de despedir el día.

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Somos una familia a la que nos encanta viajar, hacer escapadas y la fotografía. Aquí reunimos muchas de nuestras actividades. ¡Viajar con niños es posible!

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