Aprovechando los días festivos de semana santa, decidimos hacer una escapada y visitar Empuriabrava en la la Costa Brava. Al principio no teníamos muy definido el destino en concreto ya que por suerte hay muchas posibilidades para poder disfrutar de esta zona. Lo que nos condicionó el destino fue la oferta de alojamiento. Así que después de ver que hacer en Empuriabrava nos decidimos para hacerle una visita.
No queríamos arriesgarnos a ir de camping porque el tiempo aún era variable. Nos decantamos por Airbnb y vimos que por Empuriabrava la oferta era extensa y económica. El problema era que lo contratamos tarde y no tuvimos muchas opciones asequibles, pero lo conseguimos, así que busca con antelación los alojamientos.

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De camino a Empuriabrava
Salimos el jueves, que en Barcelona era laborable, tranquilamente fuimos acercándonos a nuestro destino. Comimos en Vila-Sacra en el restaurante Cal Pastoret que conocía, pero han cambiado de dueños y ya no se come tan bien como antes. Cuando la carretera principal pasaba por dentro del pueblo siempre estaba hasta arriba, desde que hicieron la variante a bajado mucho la afluencia.
Empezamos a conocer Empuriabrava
No teníamos prisa por llegar, ya que el checking lo teníamos a las 16h y llegamos sobre esa hora. Éric empezó a entusiasmarse viendo tanto barco y piedras, últimamente le fascinan y todas son bonitas.

Nuestro anfitrión vino a nuestro encuentro y le acompañamos al apartamento, era muy pequeño, con terraza, pero ya nos iba bien y con vistas al canal que nos encantó a todos. Una vez instalados nos fuimos a investigar la zona y hacer una visita al supermercado. Pasamos por información Turística de Empuriabrava y nos acercamos a la playa para jugar un rato con la arena, algún valiente se estaba bañando pero nosotros lo descartamos.
En bicicleta por el Parc Natural dels Aiguamolls de l’Empordà
Al día siguiente, desayunamos en nuestra terraza disfrutando de las estupendas vistas del canal d’Empuriabrava. Luego alquilamos unas bicis en un local que teníamos a unos 200m. A Éric le encantó ir de paquete, nunca lo había probado y teníamos nuestras dudas pero desde el primer momento le gustó, incluso iba achuchándome (Quim) ¡para que corriese más!

Con nuestros nuevos vehículos, pusimos rumbo a los Aiguamolls de L’Empordà. Tiene una de las entradas en Empuriabrava desde la calle Carlit. Cruzamos por un bonito puente de madera sobre el río La Muga. Fuimos siguiendo las indicaciones hacia el centro de información de El Cortalet. Nos desviamos para ver la Ermita de Sant Antoni y durante el paseo fuimos haciendo paradas en los puntos de observación de aves. Hay muchos desde los cuales pudimos observar las aves que habitan la zona, es recomendable llevar unos prismáticos y estar en silencio.

Centro de Información de el Cortalet
Cuando llegamos al Cortalet nos encontramos con bastante gente, esto es debido a que se puede llegar en coche. Desde aquí parte otro camino hacia la playa y de camino a esta el mirador de Senillosa, bastante grande a unos 2 kilómetros. Lo malo es que está prohibido entrar con las bicicletas y las dejamos aparcadas. Éric después de ir como un rey sentado en seguida dijo que ni hablar del asunto y que quería ir en brazos, por lo que nos dimos la vuelta y decidimos volver otro día con el carro. De vuelta al Cortalet aprovechamos para comer en un pequeño bar que hay en el aparcamiento. Con las fuerzas renovadas volvimos a Empuriabrava por el mismo camino. El tiempo se empezaba a poner feo y para el día siguiente no pintaba mejor.

Paseo en barco por los canales de Empuriabrava
El sábado ante la previsión de mal tiempo y que parecía aguantar, decidimos dar un paso en barca por los canales que es bastante popular y desde los que puedes ver las casas que hay. Son 2 las empresas que ofrecen este servicio, no es muy barato pero bueno que le vamos a hacer, 35€ el barco. El paseo es tranquilo, tanto que llegamos a aburrirnos, incluso Éric, preguntaba si no podíamos correr más. Lo único que se puede hacer es mover la palanca hacia adelante para avanzar y corregir de vez en cuando la trayectoria de la embarcación, hay casas muy bonitas pero sinceramente no repetiríamos la experiencia.

Visita a Castelló d’Empúries
Una vez en tierra firme nos acercamos a Castelló d’Empúries. Está muy cerca por lo que en seguida llegamos. Dejamos el coche en un aparcamiento gratuito al lado del Ecomuseo-Harinera y nos adentramos en el pueblo medieval. Llegamos a la Basílica de Santa María, como Éric prefería jugar con sus coches nos turnamos para verla por dentro para luego seguir paseando por el pueblo y disfrutar de sus calles. A 10 minutos a pie del pueblo, se encuentra el Butterfly Park, un lugar en el que podrás ver mariposas y aves exóticas, muy recomendable.

Éric ya comenzaba a dar muestras de cansancio. Nos acercamos al centro de Castelló d’Empúries para tomar algo y que él pudiera comer, al poco confirmamos lo que sospechábamos y se durmió. Fuimos a buscar el carro para que durmiera en el y buscamos un lugar donde comer. Queríamos hacerlo en el Racó de Castelló, pero estaba lleno hasta la bandera y el tiempo de espera era de “una hora larga”, así que nos quedamos con las ganas, si estaba tan lleno por algo sería, si lo queréis probar reservar antes. Al final comimos en el Bar JR que está muy cerca, comimos bastante bien.
Saltar en paracaídas en Empuriabrava
El tiempo no acompañaba por lo que decidimos volver a Empuriabrava y nos acercamos al aeródromo. Para los que no lo sepan este es un lugar ideal para hacer paracaidismo y continuamente están saliendo aviones desde los cuales saltan cada día muchos aficionados. Durante el día estás oyendo como se abren multitud de paracaídas en el cielo, es un espectáculo. Nosotros no teníamos intención de saltar, pero desde fuera del aeródromo de Empuriabrava se veían los aviones y con eso ya nos entretuvimos un rato.

Túnel del viento de Empuriabrava
Aprovechamos para echar un vistazo en el túnel del viento que hay al lado del aeródromo y que estaba atestado de gente. Descubrimos que será lo próximo que vendremos a hacer cuando Éric sea más mayor, flotar durante unos minutos sostenidos por el viento. Había muy buen ambiente y mucha gente probando la experiencia.
Jugando en en los parques infantiles
Nos acercamos otra vez a la playa, como el tiempo no acompañaba ya que estaba nublado, decidimos dar un paseo. Éric iba con su bici e íbamos parando en los diferentes parques infantiles que hay por el paseo que no están nada mal, mientras subía a todos los que podía. Una vez disfrutado de ellos nos volvimos a nuestra caja de cerillas, digo casita.

Última visita al Parc Natural dels Aiguamolls
El domingo era nuestro último día en Empuriabrava por lo que recogimos los bártulos y tras despedirnos de nuestro anfitrión nos acercamos al parquing de El Cortalet para poder hacer la excursión que no pudimos disfrutar el primer día. Había mucha gente en esta ruta, aunque a veces pudimos disfrutar de cierta paz. Éric en su carro y con pocas ganas de caminar, poco a poco nos acercamos al Observatorio Senillosa que fue un antiguo silo para el arroz desde el cual las vistas son espectaculares.

Proseguimos un poco más la ruta y bordeamos el Estany del Matà donde vimos unos caballos que se acercaron. Yo (Quim) estaba despistado y cuando me giré tenía la cabeza de uno de los caballos a mi lado y pegué un bote que asustó a Éric que estaba en mis brazos, que sigilosos son. Parte del equipo empezó a quejarse (Elena) porque todo lo que estábamos andando hacia adelante luego tendríamos que hacerlo hacia atrás.

Le dimos la razón y nuestro punto más alejado fue el mirador Bruel. Dimos la vuelta y una vez en el parquing buscamos un lugar a la sombra donde comer. Hay varias mesas de picnic, pero estaban todas ocupadas y acabamos en un banco con sombrita. Después volvimos a casa con el enfado de Éric que quería volver a la «casa de vacaciones» de Empuriabrava como él la llamaba.
Que más hacer cerca de Empuriabrava
Si quieres hacer otra escapada por la zona, seguro que te gustará visitar pueblos con encanto de la Costa Brava, una ruta para descubrir los pueblos más bonitos de la Costa Brava. También te recomendamos visitar L’Estarit y Calella de Palafrugell, esta zona está llena de posibilidades y nos encanta hacer escapadas de vez en cuando. También puedes hacer una escapada a l’Escala y visitar las Ruinas de Ampurias.


