L’Estartit
En nuestro segundo y último día de escapada por la Costa Brava íbamos a empezar donde lo acabamos, ¡en la pizzería no! en la playa de L’Estarit. Así Éric empezaría el día con algo que le gusta mucho, buscar conchas y jugar. Después nos desplazaremos a Calella de Palafrugell para luego descubrir los jardines Santa Clotilde que no conocemos en Lloret de Mar.

Después del sueño reparador bajamos a disfrutar de nuestro desayuno en el Hotel Medes II. Una vez con las maletas a cuestas nos dirigimos a nuestro destino, la mencionada playa. Éric encantado de poder empezar así el día, ya que se lo prometimos el día anterior y encima con las Islas Medes de fondo, todo un lujo.

Desde que Éric visitó la CRAM, el centro de recuperación de animales marinos que hay en El Prat de Llobregat, está muy concienciado con lo de la basura en la playa. A parte de buscar sus preciadas conchas iba recogiendo los plásticos que se iba encontrando, hasta un cristal se cruzó en nuestro camino, ¡es genial!. Para que luego digan que no se acuerdan los peques, nos encanta que haya aprendido esa lección tan bien.
Calella de Palafrugell

Nuestro siguiente destino no estaba muy lejos, a unos 30 kilómetros. Queríamos visitar Calella de Palafrugell, tiene unas playas preciosas y nunca habíamos estado. Nos costó un poco aparcar y en cuanto dejamos nuestro vehículo bien ubicado nos dirigimos al centro que estaba bastante concurrido. Tras comprar un par de cosillas en una tienda de souvenirs muy chula dedicada al mar, nos acercamos a la playa y nos sorprendió la gran cantidad de gente que había tomando el sol, parecía verano.

Dimos una pequeña vuelta por Calella de palafrugell, queríamos tomar algo pero los restaurantes solo aceptaban si era para comer. Seguimos visitando un poco más el pueblo y decidimos quedarnos a comer en La Croissanteria de Calella. Hacen hamburguesas y es económico. Después de zampárnoslas vimos un poco más el pueblo. Fuimos hasta la Punta dels Burricaires desde donde se pueden ver unas vistas increíbles de las playas que hay a los pies del pueblo.

Lloret de Mar
Jardines de Santa Clotilde
Pusimos rumbo a nuestro último destino en Lloret de Mar. Éric aprovechó para echarse una siesta. Una vez aparcados y con el peque despierto pero con pocas ganas de moverse. Conseguimos que se movilizara al cabo de un rato y así poder visitar los Jardines de Santa Clotilde.

Tras pasar por la taquilla (5€) comenzamos a pasear por los jardines que están situados sobre un acantilado. No hay mucha gente y es muy agradable el paseo por este lugar peculiar. Predominan son los setos y el verde, apenas hay flores pero todo tiene armonía y sentido.

Durante el recorrido nos vamos encontrando con diferentes esculturas. Quizás uno de los lugares más interesantes sea el de las sirenas de las que parten unas escaleras. Los jardines son ideales para pasear y disfrutar de las diferentes terrazas dónde hay bancos para descansar y deleitarse con el entorno.

Después de algo más de una hora y tras pasar incluso por una pequeña cascada, nos dirigimos a la salida y muy a nuestro pesar nos dirigimos al coche para volver a casa y terminar esta pequeña escapada que nos ha sabido a poco, la Costa Brava da para mucho y a pesar de haber ido muchas veces aún nos queda mucho por descubrir.

Si quieres visitar Lloret de Mar con niños tenemos un artículo muy completo con muchas de las cosas que podrás hacer en este destino de la Costa Brava. Cerca de Lloret en Blanes está el Jardín Botánico de Pinya de Rosa, te contamos nuestra visita.


