Mallorca tiene muchos atractivos. Como fuimos fuera de temporada y el tiempo no hacía para ir a la playa, decidimos visitar Valldemossa, Deiá, Sóller y Puerto de Sóller. Unos pueblos con mucho encanto en la parte occidental de la isla y no muy lejos de Palma. Así que sin prisa comenzamos nuestro recorrido en coche para disfrutar de esta parte de la isla.
Indice del post
De Ruta en coche por Mallorca, primera parada Valldemossa
Qué ver en Valldemossa
A unos 20 kilómetros de Palma se encuentra Valldemossa. Su atractivo principal es la Cartuja en la que vivió durante una breve estancia el compositor Chopin a parte de otros grandes nombres. Nuestra intención no era visitar el museo, ya que nos retrasaría mucho y no nos daría tiempo visitar el resto de los pueblos. Después de pasear por el jardín, paramos en un bar en frente de la Cartuja donde nos pegaron un sablazo por un café y otro con leche.

Poco a poco el día que había amanecido gris empezó a mejorar y el sol hizo más agradable el paseo por Valldemossa. Sus calles empedradas y los habitantes mantienen sus casas impecables invitan a no parar de hacer fotos. Hay calles en las que las flores y plantas adornan las fachadas. En nuestro callejeo por el pueblo llegamos hasta el lavadero y de aquí volvimos al punto de origen.

Qué ver en Deiá
Volvimos al coche y en seguida llegamos a Deiá por una carretera llena de curvas. No hay mucho sitio donde aparcar, así que lo hicimos en la zona azul. Como era la hora de comer buscamos un lugar y empezamos a bajar por las estrechas calles rodeados por la sierra de Tramuntana.

Deiá es precioso y no nos encontramos mucho movimiento. Seguíamos con la búsqueda de un restaurante. A medida que íbamos descendiendo por sus calles hacia el interior del valle no nos cruzamos con casi nadie. Cuando llegamos al restaurante, estaba cerrado, en Tripadvisor no indicaba lo contrario. Decidimos volver a la calle principal donde había más movimiento. Éric con pocas ganas de caminar hacia arriba prefirió subir en brazos.

Cómo vimos mucho movimiento en el Restaurante Sa Font Fresca, no nos lo pensamos mucho y para adentro. Tienen menú del día y como estaba bastante lleno tuvimos que esperar un poco. Comimos muy bien y el personal era muy agradable por lo que la espera mereció la pena.

Con el estómago lleno las cosas se ven diferentes. Decidimos subir hacía la iglesia, desde allí las vistas son impresionantes y entramos en el cementerio para echar un vistazo. Es pequeño y está ubicado en una posición privilegiada. Volvimos a nuestro transporte ya que teníamos que seguir la ruta.

Qué ver en Sóller
Sóller es más ciudad que pueblo. El GPS nos fue guiando por las calles, aquí nuestro objetivo principal era el tranvía que hace el trayecto hasta el puerto de Sóller y que Éric estaba deseando ver. Eran casi las 17h, la hora de salida, así que aparcamos donde pudimos, un poco lejos. Salimos pitando hasta la estación a la que llegamos pocos minutos antes de la salida. Los billetes se compran en el mismo tranvía.

Cuando llegamos a Port de Sóller Éric ya quería volver a subir. Le convencimos para dar un paseo por la playa y ver algo del pueblo. Ya empezaba a anochecer, la pena era no disponer de mucho tiempo. Volvimos en el de las 18:30 y en unos 30 minutos ya estábamos de vuelta, muy a nuestro pesar no nos daba tiempo a ver Sóller por lo que emprendimos la vuelta a Palma.

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He callejeado por estos pueblos encantadores de Mallorca a través de vuestro relato. Calles empedradas, balcones con rejas, puertas de madera antigua, macetas con flores …. y tranvia. Toda una ruta con encanto.
La pena es que no teníamos mucho tiempo para verlo todo, pero seguro que nos hemos dejado cosas por ver y fuera de temporada es mucho más tranquilo