Escapada a Tossa de Mar

Cuando unos amigos nos propusieron hacer una escapada a Tossa de Mar en la Costa Brava, no lo pensamos ni un segundo. Elena y yo nos miramos a los ojos, se lo comentamos a Éric y al momento estábamos haciendo la reserva. Teníamos muchas ganas de salir y el lugar prometía para que los peques se lo pasasen en grande.

El plan era alojarnos en el Hotel San Eloy de Tossa de Mar y pasar la mayor parte del fin de semana sin movernos de lugar. Hay una piscina para adultos, otra para los peques y una zona para divertirse con el agua. Las actividades de animación para los más pequeños no empezaban hasta el 3 de julio, pero eso era lo de menos.

Entrada al Hotel Sant Eloi
Entrada al Hotel San Eloy

Salimos de la provincia de Barcelona

No nos acordábamos de la última vez que salimos de la provincia de Barcelona y parecía raro hacerlo. Nos hacía mucha ilusión esta escapada a Tossa de Mar. Encontramos bastante tráfico pero conseguimos llegar hasta el hotel sin problemas. Después de hacer el check in y dejar los trastos en la habitación nos dirigimos al agua, estaba escrito. Era un fin de semana sobre todo para los peques.

Como habíamos llegado sobre las 18h no dio tiempo a mucho y a los niños les supo a poco el remojón. Teníamos que cenar y el horario era de 19:30 a 21:30. Tossa de Mar lo teníamos a 2 kilómetros y no queríamos movernos del hotel. Habíamos contratado pensión completa para no marear a los niños.

El panorama después de la pandemia en el hotel

Vivimos en Barcelona y durante el confinamiento hemos visto de todo. Pero cuando vimos a la gente en el restaurante supimos que la humanidad estaba abocada al fracaso e íbamos a morir todos. No entendíamos como después de haber estado confinados unos 3 meses la gente era tan tonta que en las zonas comunes no se ponía la mascarilla.

Escapada a Tossa de Mar
Primer chapuzón nada más llegar

Parecía que los tontos éramos nosotros. La cena era buffet libre. Cuando teníamos que ir en busca de comida, nos poníamos la mascarilla, pero solo lo hacían nuestros amigos y nosotros y 4 más en todo el restaurante, a parte del personal del hotel. Nos quejamos al jefe de sala y nos dijo que estaba cansado de discutir con los clientes por ese motivo.

Al acabar la cena, Elena y nuestra amiga, que es enfermera en el Hospital de Sant Pau y ha estado en primera línea, fueron a recepción a quejarse para que pusieran solución. Se sorprendieron y dijeron que tomarían medidas.

El edificio del restaurante desde la piscina
El edificio del restaurante desde la piscina

Otra cosa que nos pareció curioso fue que para consumir en el bar nos habían dado unas tarjetas. Tenías que entregarla para que te sirvieran en un vaso. Al acabar debíamos devolver el vaso para recuperar la tarjeta, si no te cobraban el último día 2,50€. El coronavirus aquí hará estragos pasando de tarjeta en tarjeta.

Agua por un tubo en el Hotel San Eloy de Tossa de Mar

Al día siguiente nos costó levantarnos y fuimos justillos al desayuno. El panorama era más o menos el mismo que el día anterior, pero vimos a personal del hotel reunido y decidimos darles un voto de confianza. Los niños estaban desbocados e iban de la piscina a la zona de los chorros y viceversa. La piscina grande la tuvieron que cerrar porque apareció un barco, es decir, se cagó un niño y había un tronco flotando.

Éric disfrutando del agua en la escapada a Tossa de Mar
Éric disfrutando del agua

Hasta la hora de comer no pararon. Esta vez para acceder al restaurante había que hacer cola, respetando la distancia de seguridad. Había una persona que regulaba el acceso junto con el jefe de sala. Si no tenías mascarilla no entrabas y en las zonas comunes prácticamente todo el mundo la llevaba, salvo algún pasota.

Un nuevo virus

Para hacer tiempo después de comer decidimos jugar a las cartas. El sol pegaba fuerte y no nos queríamos chamuscar. Hace poco descubrió Éric el juego Virus en casa de unas amigas, estamos enganchados y a los niños les encanta. Jugamos varias manos hasta que ya no pudimos contenerlos más, querían piscina y tenerla tan cerca los ponía nerviosos. Así que nueva sesión.

En total eran 4 niños, pero parecían el doble, Elena y yo nos turnábamos con Álex que no paraba de recorrer las instalaciones y jugar con el agua. Éric que ya es más mayor era más autónomo, pero también jugábamos con él y sus amigas. Sobre las 17:30 abrieron la piscina grande y pudimos entrar. No paramos en todo el día de jugar, los niños se lo pasaron de primera.

Álex en remojo en la escapada a Tossa de Mar

La cena transcurrió como la comida, con las medidas de seguridad establecidas al mediodía y todos felices. Los niños estaban reventados después de estar todo el día dándolo todo. Después de cenar otra sesión de virus y a dormir.

Domingo y playa

Nuestra escapada a Tossa de Mar se estaba acabando. Después de desayunar y devolver la llave recorrimos los poco más de 2 kilómetros hasta la ciudad. Después de dar algunas vueltas conseguimos aparcar en un parquing público en el centro. Nos dirigimos a la playa grande de Tossa de Mar que la teníamos a 5 minutos.

El castillo desde la Platja Gran
El Castillo de Tossa desde la playa

Eran más o menos las 11 de la mañana y ya había bastante gente, así que nos tuvimos que contentar con ponernos en octava o décima línea. Todo el mundo respetaba la distancia. Los peques siguieron con su sesión de agua. Desde esta playa se puede ver el castillo de Tossa y una panorámica del pueblo.

Comer en Tossa de Mar

Si no hubiese habido el estado de alarma, seguro que estaría todo abierto. Nos encontramos con muchos locales cerrados, no sabemos si abriran más adelante. Vimos en Tripadvisor que el Resturante Fabrellas estaba bien, pero cuando llegamos a la puerta estaba todo ocupado y teníamos que esperar mucho.

Fideuá super rica
Fideuá super rica

Habíamos pasado por delante del Restaurante Pizzería Pic Nic y tenía mesas libres, después de ver que tenían precios razonables, nos sentamos en la terraza. Comimos muy bien, los mayores nos zampamos una fideuà que estaba muy rica y las raciones estaban bien.

Nuestra escapada a Tossa de Mar se había acabado, así que tocaba volver. Éric cayó dormido al instante en cuanto recorrimos unos pocos kilómetros, pero Álex aún tenía pilas para seguir y aguantó todo el camino, parece que no tuvo suficiente, habrá que hacer otra escapada.

Qué más puedes hacer en la Costa Brava

En la Costa Brava puedes hacer infinidad de cosas, en Tossa a parte de visitar la parte antigua, puedes subir al castillo y disfrutar de las vistas. También puedes pasar por nuestra sección en el blog de la Costa Brava y descubrir más lugares increíbles.

Somos una familia a la que nos encanta viajar, hacer escapadas y la fotografía. Aquí reunimos muchas de nuestras actividades. ¡Viajar con niños es posible!

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