Si viajas al Pirineo Aragonés, concretamente al Valle del Tena, te recomendamos una pequeña ruta a la Ermita de Santa Elena en la que vas a descubrir una gran cantidad de lugares interesantes. Si te gustan los deportes de aventura, hay una pequeña Vía Ferrata que te ahorrará el camino de subida, también podrás descubrir nidos de ametralladoras, asentamientos fortificados, el fuerte Santa Elena, una cascada, dolmens y como no, la Ermita de Santa Elena muy cerca de Biescas.

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La Ruta a la Ermita de Santa Elena
La excursión a la Ermita de Santa Elena no es muy larga ni exigente, en muy poco recorrido puedes descubrir muchas cosas interesantes como hemos mencionado al principio. La excursión entre ida y vuelta te llevará alrededor de 1h si no te entretienes como nosotros que estuvimos casi 3 horas. Paramos mucho para hacer fotos, ver bichos, plantas, recogimos moras y estuvimos un buen rato en la zona de la Ermita y después en la de los Dolmens. Incluso puedes llevar para hacer un picnic, detrás de la Ermita de Santa Elena, hay unas mesas donde poder comer con una buena sombra.

Te dejamos el enlace de wikiloc para que tengas la excursión a la Ermita de Santa Elena, el aparcamiento está junto a la carretera A-136. También te contamos todo lo que podrás descubrir en esta interesante excursión.
Vía Ferrata a la Ermita de Santa Elena
La vía Ferrata, es un recorrido muy fácil que te llevará bastante cerca de la Ermita de Santa Elena. No es larga, apenas te llevará 15 minutos hacerla y el descenso es por la pista que recorre la ladera de la montaña. Si solo acudes hasta aquí para hacer esta ferrata, te recomendamos que luego vayas a la Ferrata del Sorrosal en Broto, porque si ya has hecho alguna, la de Santa Elena te sabrá a poco. Esta última es K3 y hacerla te llevará alrededor de 1h. 30′. En el pueblo de Escarrilla, hay otra Ferrata sencilla de corto recorrido, unos 10′.
La Línea Defensiva de los Pirineos
Una de los primeros lugares interesantes que descubrirás al poco de comenzar la ruta a la Ermita de Santa Elena es la llamada Línea P o “línea defensiva Pirineos” fue una vasta red de fortificaciones levantadas por el régimen franquista a partir de 1944 para proteger la frontera con Francia de una posible invasión. Con más de 500 km de extensión y unos 4.000 búnkeres construidos, fue la mayor obra defensiva de España y una de las más grandes de Europa tras la Segunda Guerra Mundial. Aunque nunca llegó a usarse en combate y quedó abandonada desde los años 80, hoy se conserva como un valioso testimonio histórico y podrás visitar algunos de los restos de esta línea defensiva.

En el Valle de Tena aún pueden visitarse numerosos búnkeres camuflados en el paisaje, integrados entre bosques y montañas. Se han habilitado rutas señalizadas, como las de Sallent de Gállego o Hoz de Jaca, que permiten recorrer estos núcleos de resistencia y descubrir su historia. Explorar la Línea P en este valle es una experiencia que combina naturaleza, senderismo y memoria, ofreciendo un viaje único por la historia militar y social del siglo XX en España.
Fuerte de Santa Elena
El Fuerte de Santa Elena, situado en la cima del monte del mismo nombre en el Valle de Tena, fue construido en tiempos de Felipe II siguiendo los planos del ingeniero Spannochi. Formaba parte de la red de fortificaciones destinadas a defender los pasos fronterizos con Francia, especialmente tras la entrada de hugonotes en Aragón y Cataluña durante las guerras religiosas del siglo XVI. Posteriormente, bajo el reinado de Carlos III, sus defensas fueron ampliadas, aunque quedaron seriamente dañadas durante la invasión francesa de 1808. A finales del siglo XIX se intentó reconstruir (1884–1889), pero las obras quedaron inacabadas, y en 1905 se proyectó un nuevo plan para reforzar la plaza.

El conjunto defensivo conserva elementos singulares, como un pasadizo aspillerado de unos 100 metros excavado parcialmente en la roca y, junto a él, los restos de una torre de sillería que protegía el puente de acceso. En la parte superior se alza la fortaleza propiamente dicha, de planta rectangular, con estancias destinadas a cuarteles y almacenes. Hoy, aunque en ruinas, el fuerte mantiene un gran valor histórico y patrimonial. Había una puerta abierta y pudimos explorar la planta baja, no había nada interesante. El Fuerte de Santa Elena, lo puedes visitar a la ida o a la vuelta de la Ermita.
Ermita de Santa Elena
La ubicación de la Ermita de Santa Elena, está rodeada de algunas curiosidades. No se conoce la fecha en la que fue construida, pero durante el reinado de Jaume I, fueron aportadas diversas donaciones para la restauración del edificio. Debido al lugar estratégico en el que está emplazada, ha sufrido numerosos saqueos, incendios y reconstrucciones.
La Ermita se encuentra en el límite entre el Valle de Tena y Biescas, los dos territorios se disputaban este lugar. Se dice que un cura, después de haber introducido tierra de Biescas en el interior de su calzado, juró que estaba pisando tierra de Biescas. Con este juramento por parte de un cura, todo el mundo aceptó que pertenecía a Biescas sin dudarlo.

La Fuente de la Gloriosa
Junto a la Ermita de Santa Elena, verás la fuente de la gloriosa, de la que se dice que tiene propiedades curativas y puede curar el mal de vista. Esta fuente fluye agua de manera intermitente, se le atribuye al malestar de Santa Elena por acciones que no eran de su agrado. En 1490 fue asesinado un francés en el congosto que pasa bajo la Ermita y la fuente dejó de manar agua hasta que 7 años más tarde fue ajusticiado el asesino y el agua volvió a salir de ella.
La leyenda de Santa Elena
Desde la explanada en la que se encuentra la Ermita, hay una escaleras que descienden hasta la cascada de Santa Elena. Según la leyenda, en el siglo IV la emperatriz Elena de Constantinopla, madre de Constantino, se vio obligada a huir de sus perseguidores y encontró refugio en una cueva cuya entrada quedó milagrosamente oculta por una gran tela de araña. Cuando pasó el peligro, brotó en el lugar una fuente y en las piedras quedaron grabadas las huellas de sus pies, como si se hubieran marcado en barro.

También se cuenta que, en su huida, pidió ayuda a unos campesinos que sembraban trigo. Siguiendo su consejo de no mentir pero tampoco delatarla, al día siguiente los soldados preguntaron por ella y los campesinos aseguraron que la habían visto mientras sembraban. El trigo, que milagrosamente había crecido durante la noche, hizo creer a los perseguidores que había pasado mucho tiempo desde entonces, lo que los llevó a abandonar la búsqueda.
Encontrar un tesoro de Geocaching
Aprovechando la visita a la Ermita de Santa Elena, puedes buscar un caché, se encuentra escondido en la zona del edificio. Si no sabes que es el Geocaching, te dejamos un enlace en el que explicamos como funciona, cuando encontramos el de la Ermita, llevábamos 100 localizados.

Dólmenes de Santa Elena
De vuelta al coche, descendimos hasta el Dolmen de Santa Elena, antiguamente eran 2, pero durante la guerra civil fueron destruidos y el ayuntamiento reconstruyó uno de ellos, que es el que podemos ver en la actualidad. Fueron descubiertos en 1934 por el Doctor Roque Herráiz, médico de Biescas. Desde aquí al aparcamiento hay apenas 5 minutos.

Qué más hacer cerca de la ruta a la Ermita de Santa Elena
Cuando visitamos la zona, estuvimos 10 días disfrutando de este entorno en el que podrás realizar una gran cantidad de actividades. Cerca de la Ermita, se encuentra la tirolina doble más larga y alta de Europa de 1 kilómetro de longitud y 120 metros en su punto más alto. A pocos kilómetros se encuentra el Parque Faunístico Lacuniacha y el Laberinto de los Pirineos. Te recomendamos otra excursión muy bonita al Salto de Sallent de Gállego, Esto es solo el principio, aún hay mucho más por ver en esta bonita zona de los Pirineos aragoneses, tenemos una guía con algunos de ellos.


