Conocer Lisboa y sus monumentos viajando con niños

Un crucero por la ciudad lusa permite ver los lugares más mágicos

El país vecino es muy aprovechable por su cercanía y la facilidad en las comunicaciones en lo que a medios de transporte se refiere. Además el clima es muy agradable en general todo el año. E incluso en el caso de que llueva es aprovechable para el turismo igualmente. 

En Lisboa abundan los callejones en los que perderse si se dispone de tiempo suficiente para ello, pero las partes más espectaculares son los monumentos que se pueden visitar fácilmente por ejemplo desde un crucero que es una experiencia imperdible si se visita la ciudad de Lisboa, ya que en una hora y media se puede disfrutar de un agradable paseo por el río Tajo a bordo de un cómodo y silencioso barco mientras se contemplan las increíbles vistas de los monumentos de esta ciudad. 

Crucero por el Tajo, Lisboa con niños

Una de las ventajas del crucero es que se pueden hacer unas fotos para el recuerdo espectaculares que de otro modo no serían posibles. Un buen consejo es reservar el crucero de manera online con antelación suficiente porque así nos aseguramos de poder disfrutar de esta experiencia, que es de lo más gratificante ya que el barco es confortable y dispone de una cafetería a bordo para tomar un café o un buen vino portugués mientras se contempla la ciudad. El crucero permite contemplar los monumentos más importantes desde un punto de vista diferente. 

Este crucero por el Tajo es ideal ya se viaje en pareja, con amigos o en familia pero sobre todo si se viaja con niños es especialmente recomendable porque para ellos es siempre una experiencia única y divertida. En el trayecto se recorren sus aguas comenzando desde la Plaza del Comercio, que es uno de los puntos importantes de la ciudad.

Monumentos más emblemáticos

Lo habitual cuando se viaja es poner el foco primero en esos lugares que son imperdibles. Lisboa es un ejemplo ideal para viajes familiares porque aunque se trata de una ciudad muy cosmopolita y con un alto número constante de turistas, los destinos turísticos de esta ciudad son espaciosos y el clima es bastante estable todo el año.

La comida se basa en una dieta mediterránea, en la que es fácil encontrar comida para todos los gustos.

Torre de Belem en Lisboa

La propia orilla del río Tajo es un lugar apacible con unas vistas preciosas, y en la Torre de Belém, construída como símbolo del poder comercial de esta ciudad y ubicada en la región de Belém, las puestas de sol son un espectáculo o se puede acudir sencillamente a cualquier hora del día para contemplar las vistas desde allí; al igual que son famosas las puestas de sol que se ven desde la arena que hay en la orilla del Tajo en plena Plaza del Comercio. 

Otro punto emblemático y todo un símbolo de la ciudad es el Puente colgante 25 de abril, que tiene una longitud de casi 2 kilómetros que sirven de unión entre las dos partes de Lisboa. En el lado izquierdo de la ciudad se encuentra el monumento al Cristo Rey, que es uno de los más altos del mundo y recuerda mucho al famoso monumento que se encuentra en Río de Janeiro.

Descubrir Lisboa de una manera diferente

Este año por ejemplo es una buena idea visitar Lisboa con hijos en agosto porque se va a celebrar allí un evento que atrae a muchos viajeros: la Jornada Mundial de la Juventud a la que, si todo va bien con respecto a su salud, asistirá el propio Papa Francisco.

Y si se trata de hacer alguna parada desconocida, vale la pena pasear por sus laberínticas calles con paredes de distintos colores. Siempre se descubre un rincón nuevo en ellas.

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