Íbamos a hacer una última parada en Evoramonte antes de abandonar Portugal. Las vacaciones siempre se hacen cortas, pero este año habían sido cortísimas. Solo habíamos tenido dos semanas, y habíamos estado 10 días en el país vecino. Cuando empiezas a cogerle gustillo te tienes que volver, pero bueno nos tendremos quedar con las buenas experiencias y sobretodo con haber viajado por primera vez con nuestro peque Éric. ¡Fue todo un éxito!

El día anterior habíamos estado en el Palacio de Queluz, fue la última visita en la zona de Sintra. Esta zona tiene muchos lugares increíbles para visitar y no te la puedes perder, como Quinta da Regaleira o el Palacio da Pena entre otros.
Indice del post
No conseguimos madrugar
Nuestra idea como siempre era madrugar, pero mucho, para que Éric fuera durmiendo el máximo tiempo posible y que el viaje hacia Madrid no se le hiciera muy pesado. Pero sonó el despertador, Quim lo paró y nos despertamos cuando el peque abrió la pestaña, un desastre. Así que al final salimos a las 9h de nuestra casa de Ulgueira, que eran las 10h en España hacia Evoramonte.

Los primeros 45min de viaje largos y pesados escuchando las quejas constantes de Éric. Ya sabía lo que le esperaba y no le hacía mucha gracia. Yo (Elena) amenacé un par de veces con tirarme por la ventana del coche, el viaje iba a ser así iba a ser tremendo. Encima atasco al pasar por Lisboa y al cabo de un rato por fin decidió dormirse.
Evoramonte en Portugal
Así avanzamos lo que pudimos. Entretener a un bebé de 6 meses en el coche, cuando este está atado a una silla que mira hacia un respaldo no es fácil, de modo que empezamos a hacer paradas. En una de esas nos dimos cuenta que estábamos cerca de Evoramonte. Es un pueblo con un castillo reconstruido y que la propia Lonely Planet indicaba que era un buen sitio para hacer un alto en el camino.

Allá fuimos, de nuevo cargamos al peque en la mochila de porteo, visitamos el castillo y el pueblo de Evoramonte. El castillo es más que nada una fortaleza cuadrada con cuatro torres y en la fachada como único adorno hay una especie de lazos hechos de piedra, parecía que estaba envuelto para regalo. La entrada costó 2€ y con Éric dormido decidimos visitarlo. No es gran cosa, las estancias no están amuebladas y solo había una exposición bastante extraña con una figura hecha de palillos.

El pueblo de Evoramonte es pequeñito pero con encanto, bueno la zona amurallada, la zona exterior no la vimos. Paseamos hasta el cementerio y la iglesia y de nuevo al coche para continuar nuestro camino.

Llegamos a Mérida
De nuevo Éric se despertó, esta vez cerca de Mérida, había aguantado bastante desde Evoramonte. Conocíamos la ciudad del año anterior y los dos pensamos inmediatamente en El Pestorejo. Es un restaurante muy conocido en el centro de la ciudad, donde ponen unas raciones impresionantes. Ya era tarde pero aun así comimos los tres, Éric no pudo probar la especialidad de la casa.

Cuando ya estábamos a punto de irnos, vi trabajando en el bar de al lado una antigua compañera de trabajo con la que coincidí en Barcelona. Al principio lo típico, se te hace raro ver a alguien conocido tan lejos de donde la ubicas habitualmente, pero sí era ella. Con estas coincidencias te das cuenta de que el mundo es realmente un pañuelo.

Y a partir de ahí un regalazo, Éric decidió que era muy aburrido seguir en ese plan y se durmió, ¡así hasta Madrid! Por lo que el resto del viaje fue ir recorriendo los kms que faltaban esperando que no se despertara antes de tiempo.

Viajar con niños se puede
Un par de días en Madrid con la familia y de nuevo a la dichosa rutina, pero estábamos contentos. Este viaje era una incertidumbre por ver cómo reaccionaría Éric, si aguantaría tantos kms, si se acostumbraría a los cambios en su rutina y la sorpresa fue mayúscula.

La conclusión es que sí se puede viajar con niños, aunque sean bebés, lo único que hay que tener muy claro es que el ritmo es muy diferente y hay que respetar ciertos horarios. Para nosotros la hora de irse a dormir por la noche era sagrada y nos ha funcionado genial, ya te iremos contando en los próximos viajes. Nos ha encantado viajar a Portugal y estamos deseando volver, hay muchos logares interesantes como Oporto o el Algarve entre otros.



Visitáis uno de los mejores y más originales castillos del Alentejo, y te limitas a comentar que «y en la fachada como único adorno hay una especie de lazos hechos de piedra, parecía que estaba envuelto para regalo». Por poco que leyeras te enterarías que ese lazo representa a la familia Bragança, pero sería demasiado pedir, ¿verdad?
Gracias Manuel por tu comentario. Nuestro blog trata sobre nuestras experiencias viajeras en familia, no es una web sobre historia, de todas maneras revisaremos el artículo y si lo creemos conveniente lo ampliaremos con información sobre su pasado. No está escrito en tono despectivo, si no como simple curiosidad.