En agosto conseguimos una ofertaza de Vueling para ir a Santander por 10€ el trayecto y persona. Nos venía de perlas para aprovechar y visitar a nuestros amigos Ana y Xermán. Nunca nos hubiéramos imaginado que en el calor de la compra de los billetes nos íbamos a quedar helados durante el viaje, «literalmente».

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Empiezan a salir algunas cosas mal antes de ir a Santander
Siempre que vamos de viaje, como es lógico, tenemos muchas ganas de conocer el lugar, probar la gastronomía, etc. Como ya hemos dicho íbamos a estar con nuestros amigos que hacía mucho que no los veíamos. Pocos días antes de ir a Santander, Ana nos dijo que les había salido una convocatoria de oposiciones en Sevilla y se tendrían que ir el viernes hacia allí. Ya es mala suerte, con la cantidad de semanas que tiene el año, pero bueno los veríamos igualmente aunque fuese menos de lo esperado.

Para rematar la jugada, cuando se acercaba el día de marchar, para hacerlo más emocionante se acercaba un frente de lluvia y frío por el norte. Este cambio empezaba desde el día de nuestra llegada hasta el domingo que nos volvíamos. Hasta el mal tiempo aprovechó la oferta de vueling, ¡qué éxito tienen!
¡Vamos a Santander!
El miércoles 29 de Noviembre salimos con nuestras maletas rodantes. Nuestro primer viaje en avión con maletas, siempre viajábamos con mochilas. No íbamos a facturar el equipaje, Elena no iba muy convencida cuando se lo planteé, pero lo conseguí. Fuimos en metro hasta la Terminal 1. Esta primera etapa a Éric le encantó, qué puede haber mejor que ir en tren. Encima la línea que va al aeropuerto es sin conductor, por lo que fue todo el trayecto en la parte delantera.

La tarjeta de embarque la sacamos en el aeropuerto. Por internet el sistema se empeñaba en cobrarnos los asientos aunque fuese aleatorio y eso que había muchos sitios libres cuando empezamos el trámite una semana antes del vuelo. Incluso llamamos a Vueling y nos dijeron que hay un cupo para los gratuitos y que se debían de haber acabado, ¿casualidad?
En fin, en las máquinas de Vueling que hay en la terminal se hace la tarjeta de embarque en un momento, eso si no tienes que facturar equipaje.

Acceso para familias en el aeropuerto
Nos dirigimos al control de seguridad para familias que se encuentra a la izquierda del filtro general, si vas con niños es lo mejor. Tienen un escaner paras los líquidos y un pequeño parque para poner al peque mientras cierras el carro. No está abarrotado y es menos estresante la operación, como Éric ya no va en carro aún fue más fácil.
Íbamos muy bien de tiempo así que desayunamos tranquilamente y embarcamos sin problema hacia la tormenta perfecta. Aterrizamos con la pista mojada por la reciente lluvia y andando fuimos del avión hasta la pequeña terminal del aeropuerto. Intentamos buscar a alguien del aeropuerto para que nos informase de cómo ir a la empresa de alquiler Goldcar, que no está en la terminal. No había nadie. Le preguntamos a un operario que encontramos fuera. Resulta que había un servicio que nos llevaba hasta allí y nos estaban esperando.

Liada con el coche de alquiler con Goldcar
Aquí empezó otra fiesta, con la emoción del precio barato del alquiler del coche, no entraba nada, a duras penas las ruedas y algo de coche, a veces parezco nuevo (Quim). Cualquier percance del coche lo íbamos a pagar con creces y encima con la lluvia la probabilidad era más alta. Tuvimos que contratar un seguro adicional y apenas nos hicieron descuento por la silla de Éric. Podíamos haber alquilado en una compañía de las que hay en la terminal y hubiera sido lo mismo, ¡qué pardillo!. Por lo menos nos dieron un coche mejor, un Golf TDI.

Santander está muy cerca del aeropuerto y en seguida llegamos hasta el lugar de trabajo de Ana para esperarla. Luego aparcamos el coche al lado del Palacio de Festivales de Cantabria, el edificio es bastante feo. Fuimos caminando hacia el restaurante «La Pirula». Elena me hizo volver a por los paraguas y al volver con ellos ¡empezó a granizar!, empezamos bien.
Una vez en el restaurante nos preguntamos por qué no habíamos ido en coche. Entre las 14h y las 16h no se paga la hora azul y encima cuesta 0,75€ la hora. La costumbre de los precios de locos de Barcelona nos cegó.

Comimos muy bien, se incorporó la pareja de Ana, Xermán que todavía no conocíamos personalmente. Con el estómago lleno hicimos un intento de visitar el Museo Marítimo del Cantábrico. El día no acompañaba, pero eran las 17h y cerraban a las 18h y pagar 8€ los adultos para entrar no merecía la pena.
Museo de Preshistoria y Arqueología de Santander
Como Ana trabaja en el Museo de Prehistoria y Arqueología (MUPAC) y Xermán ha trabajado también en el, nos propusieron visitarlo y allí fuimos.

La exposición permanente se trasladó a este edificio en el 2013. Es impresionante por la calidad de las piezas de arte prehistórico. A la exposición, si ademas añades ir acompañado de dos expertos que han trabajado en el museo ya no se puede pedir más.
Después de este viaje en el tiempo y ya de vuelta al presente, decidimos retirarnos deseando que el día siguiente nos diera una tregua para poder descubrir la ciudad. Pero si algo tiene que salir mal, saldrá, ya veréis.
Otros lugares que puedes ver en Santander
En Santander visitamos más lugares, en la península de la Magdalena hay muchas cosas que puedes ver. Si visitas la ciudad no dejes de pasar por allí. Si quieres explorar la zona oeste de Cantabria, tenemos un artículo con un montón de planes para hacer en familia.
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Recuerda lo que dicen los suecos: "No hay mal tiempo sino ropa inadecuada". El relato de vuestra escapada me ha sabido a poco.¡ Que suerte tiene Éric de tener estos padres tan viajeros !
Hay que adaptarse al clima y buscar siempre opciones para poder disfrutar de los sitios. Queremos que Éric conozca la variedad de este mundo que en muchos casos es maravilloso. Gracias!!