Suena extraño pues lo es. Estábamos redactando un artículo del viaje que hicimos en 2007 a Eslovenia y viendo información para poder actualizar un poco algo tan antiguo nos dio por ver los accesos a la ciudad de Pirán. Esta preciosa ciudad se encuentra al suroeste de Eslovenia. Con el Streetview de Google y casualmente dimos con una misteriosa guía de Pirán y se nos ocurrió esta historia, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
Indice del post
Pero, ¿Quién es la persona perdida?
Nuestro protagonista es el hombre champiñón de Google. Imagino que a estas alturas ya habrás visto alguno, por si las moscas te pondremos una foto.

La misteriosa guía de Pirán
Pues bien, nuestro amigo se disponía como todas las mañanas a recorrer otra ciudad más con el champiñón de Google a cuestas para grabar todos los sitios por los que iba pasando. Lo que no se imaginaba era que iba a ser un día diferente y que no tendría que pulsar la opción de Voy a tener suerte del buscador que le paga. Al poco de comenzar su recorrido por la calles de Pirán allí estaba, con su abrigo gris y negro, pegando carteles para ganarse la vida, una mujer que le llamó la atención.

El encuentro con el hombre champiñón
Ella nunca había visto un hombre champiñón y quedo fascinada al instante. No entendía porque llevaba esa prolongación en su cuerpo y él le explicó para que servía y le contó también que llevaba meses caminando registrando todo a su paso. Ella sin dudarlo se ofreció a enseñarle su bonita ciudad ya que le parecía un trabajo fascinante. El hombre champiñón ante la oferta se le dibujó una sonrisa en la cara, quien sabe, podrían acabarse sus días de soledad caminando por el mundo y poder compartir sus experiencias con alguien.

La única condición que le puso ella es que siempre iría unos metros delante para mostrarle el camino. Pirán es una ciudad pequeña y no quería que la vieran sola con un hombre champiñón, no podía jugarse su reputación con cualquier seta. A él le pareció bien, lo único que deseaba era estar cerca, si tenía que ser con algunos metros entre ellos no sería él quien se opusiese, la soledad se le antojaba más dura.
Conociendo Pirán
La guía de Pirán mientras paseaba delante de él mostrándole la ciudad. Le iba contando la historia de su ciudad, no escuchó cuando le dijo que el nombre venía del griego pyr, que significa fuego debido a las hogueras del antiguo faro que se levantaron en la ciudad. Su único propósito era no perderla de vista y seguir sus pasos allá por donde fuese. Tan concentrado estaba en seguirla que se acercó demasiado y ella tuvo que recordarle su acuerdo y que lo tenía que respetar.

El hombre champiñón sonrojado le explicó que no se había dado cuenta y que no volvería a pasar. No estaba acostumbrado a estar con alguien y le dijo que por favor le entendiese, ella comprendió su explicación y decidió seguir la ruta. Pasaron junto a un taller improvisado en la calle y siguieron por las estrechas calles de Pirán.

Guardando un recuerdo
A medida que iba transcurriendo el día el hombre champiñón estaba cada vez mas contento. Creía que gracias a la ayuda de la misteriosa guía de Pirán, que por cierto, ahora se daba cuenta que no sabía su nombre, quizás se lo preguntase al final del recorrido. En el fondo no quería que se acabase nunca esta ciudad. Que lástima que no fuese mil veces más grande para poder disfrutar de su compañía más tiempo. De repente ella se paró y le dijo que le gustaría tener una foto de él, por supuesto el accedió, nunca le habían hecho una foto, siempre las hacía él.

Lo que a él le hubiera gustado sería poder hacerse una foto con ella, pero no quería forzar la situación como cuando se acercó demasiado, quizás lo propusiese mas tarde. Ya no recordaba cuantas calles habían recorrido. Su cabeza no hacía mas que darle vueltas a la situación y no deseaba que se agotasen las calles, quería más y más, puede que incluso esa ciudad fuese ideal para dejar de recorrer el mundo que tanto había registrado desde las cámaras de su champiñón.
Todo tiene un fin
De repente ella se paró en la plaza Tartinijev y le hizo saber que ya habían recorrido todas las calles de Pirán y que sintiéndolo mucho sus caminos se separaban aquí. Él le dijo que quizás deberían recorrer de nuevo las calles por si se habían dejado algo. Ella fue tajante y ya había dejado claro que el trato solo era conocer las preciosas calles de la ciudad y que por lo tanto ya no podía estar más tiempo con él.

En el fondo el hombre champiñón sabía que esto iba a ocurrir y resignado vio como atravesaba la plaza y se perdía por las estrechas calles de esta ciudad. Quien sabe, igual la vuelve a encontrar en otra ciudad. Por lo menos la podrá ver siempre que quiera en las imágenes grabadas en streetview, eso sí, borrosa.

¿Quieres seguir a la guía de Pirán?
La historia es una invención, no será un best seller pero a lo mejor sacamos algunas sonrisas. Si quieres perseguir a la misteriosa guía de Pirán, te dejamos el enlace a Google Maps. Si quieres conocer más artículos absurdos creados por nosotros, mira uno que hicimos para el día de los inocentes de 2022.


