Vietnam. En casa de una familia Hmong Negros

Vamos a visitar una familia Hmong negros en Sapa. Hoy hemos tenido una experiencia que a mi personalmente es la que más me ha llenado desde que llegamos a Vietnam y mira que hemos vivido cosas chulas, pero ha sido especial.

De compras en el mercado de Sapa
De compras en el mercado de Sapa

Esta mañana a las 9h como habíamos quedado, nos estaba esperando nuestra amiga Black. Ayer quedamos para visitar hoy su aldea y su casa. Así que hemos comenzado nuestra andanza, yendo primero al mercado donde hemos comprado lo que comeríamos, pollo, tomate y tao, que la verdad no sabemos lo que es, parecía queso pero luego cuando lo hemos probado no lo podíamos identificar.

El pescado seguro que está fresco
El pescado seguro que está fresco

Poco a poco hemos ido caminando carretera abajo hacia la aldea Lao Chai, donde viven 300 personas por lo que nos han dicho. Por el camino Black nos ha ido contando cómo es su vida, y nos explicaba lo que íbamos viendo. En una ocasión se ha parado y ha cogido unas cuantas hojas de una planta. La sorpresa ha sido cuando ha abierto la mano y hemos visto que era marihuana, crece de forma salvaje en los montes y en esta ocasión estaba justo al lado de la carretera. Nos ha explicado que usan el cáñamo para sacar hebras y luego tejen con él.

Quim con Black
Quim con Black

Llegando a Lao Chai

Cerca de su casa, ha cogido otra planta y nos ha hecho dos caballos con el tallo. La verdad es que la caminata ha sido muy agradable. La casa de los Hmong negros no es demasiado grande, una sala diáfana en la que hay dos camastros, uno para ellos y otro para sus tres hijos, en la habitación de al lado tienen la cocina y atrás una sala donde ellos se asean, aunque sea de vez en cuando, los niños van bastante sucios. Tienen algunos patos y que hayamos visto un cerdo y un perro. Junto a la casa hay un pequeño huerto, para consumo propio.

La comida ya está preparada en la casa de los Hmong negros
La comida ya está preparada

Al llegar a la casa estaba el marido y el hijo pequeño de dos años. Poco a poco han ido viniendo más niños de la aldea, todos pequeñajos ya que el resto estaban en el cole. Algo que nos está sorprendiendo es que hay bastantes colegios, le he preguntado a Black si todos los niños de la aldea van al colegio y me ha dicho que sí.

Mientras preparaban la comida hemos estado jugando con los niños y haciéndoles fotos, mientras ellos reían sin parar. Cuando les hemos dado unas galletas Oreo han flipado y las han compartido entre ellos, ha sido un momento muy divertido.

Niños Hmong negros con las galletas Oreo
Niños Hmong negros con las galletas Oreo

Al rato hemos comido con el matrimonio Hmong negros y con el niño pequeño. En un momento han preparado un buen banquete con lo que habíamos comprado y con algunas cosas que tenían en su casa. Black no hacía más que servirnos y Quim se ha atrevido con un licor que imagino que es de arroz y parece que le ha gustado porque el tío ha repetido.

Pasando un buen rato con los Hmong negros
Pasando un buen rato

Ya bien saciados, hemos esperado charlando a que vinieran sus hijas, ya que les íbamos a hacer una foto a la familia Hmong negros para luego imprimirlas y regalárselas. Al rato han venido dos niñas muy simpáticas, que ya desde bien pequeñas tejen para luego venderlo a los turistas. Una de ellas tenía un ojo mal, no sabemos exactamente lo que tenía pero ese ojito lo tenía bastante más grande que el otro. Viendo en las condiciones que viven la verdad es que sorprende que no tengan más cosas.

Black cosiendo el a aldea Hmong negros
Black cosiendo

Black nos ha preguntado si querríamos comprar algo de lo que hacen o ir  a dar un paseo, había tan buen rollo que nos apetecía comprarle, así que ha sacado algunas cosas. Le hemos comprado un par y ella luego me ha regalado una pulsera y una cinta para el pelo.

Un niño jugando en la aldea Hmong negros
Un niño jugando

Tras despedirnos de su familia nos hemos ido por un camino donde hemos disfrutado de unas vistas preciosas de los campos de arroz. Ha salido el sol y hemos podido comprobar que cuando aquí sale, ¡el calor es increíble!, todo sea porque es genial para las fotos, jeje. Así que después de una buena caminata, hemos llegado a un punto donde tocaba regresar. Black ha llamado a su marido, sí sí llamado, aquí todos tienen teléfono móvil y hemos pillado varias moto taxis que nos han devuelto a Sapa.

Terrazas de arroz
Terrazas de arroz

Así que después solo quedaba descansar un poco y saborear la experiencia, que la verdad es que ha sido una auténtica pasada. A ver si mañana vemos a Black y le damos las fotos que ya le hemos impreso.

Somos una familia a la que nos encanta viajar, hacer escapadas y la fotografía. Aquí reunimos muchas de nuestras actividades. ¡Viajar con niños es posible!

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