Parque Nacional de Doñana

Un día más hemos madrugado…sí sí, parece que últimamente nos ha dado algo al coco…pero no, en realidad es que habíamos contratado la visita al Parque Nacional de Doñana y el 4×4 salía a las 8,30h, por lo que no nos ha
quedado más remedio que levantarnos pronto. Tampoco estábamos muy lejos ya que nos alojamos en el Camping Doñana a 30 minutos.

Atardecer en Huelva
Atardecer en Huelva

La verdad es que fue una pasada, salíamos del camping a las 7,45h y estaba amaneciendo, cuando estábamos llegando al Rocío el sol comenzaba a salir de un rojo intenso por el horizonte, fue un  buen comienzo de día y parecía presagiar lo que nos esperaba.

Visitar el Parque Nacional de Doñana

Para visitar el Parque Nacional de Doñana sólo lo puedes hacer contratando a un guía. El Parque es una zona muy protegida y tienen restringido el acceso. Como es lógico hay varias empresas con las que puedes contratar la visita. En la Lonely Planet venía bien explicado, por lo que ya sabíamos por dónde iban los tiros. Nos decantamos por la empresa Doñana Nature. Desde el propio camping nos lo habían gestionado. Nos costó 28€ por persona, un recorrido de unas 4 horas por la zona.

A Galope en La Aldea
A Galope en La Aldea

Ya nada más llegar Rosario, nuestra guía, nos avisó que era la peor época para visitar el parque ya que las marismas aun no se han inundado y las aves no habían llegado. Como mucho podíamos ver ciervos, algún ave que vive siempre aquí y con mucha suerte Linces ibéricos. En el Jeep íbamos nosotros dos con otra pareja de Málaga y en seguida se estableció el buen rollo por lo que el viaje se hizo ameno. Nuestra guía era un encanto y se notaba que disfrutaba con su trabajo, el cóctel perfecto.

Por el camino en Doñana
Por el camino en Doñana

Atravesamos la Aldea del Rocío, con algunas explicaciones sobre las construcciones y una breve historia del lugar y rumbo al parque en busca de algo de suerte. No tardamos mucho en encontrar huellas de linces, había una hembra con tres crías que merodeaban la zona y se trataba de ellos. Las huellas eran muy recientes por lo que esperanzados las fuimos siguiendo hasta que los vimos. Solo vimos a tres cachorros, primero jugando en un árbol y luego correteando, fue increíble. Estuvimos un buen rato por lo que incluso se acercaron más al coche para ver qué pasaba.

Un lince en Doñana
Un lince en Doñana

Con una gran sonrisa en la cara, continuamos el camino acompañados de las muchas explicaciones que nos daba Rosario. Comprobamos que como de costumbre los que mandan son los que menos experiencia de campo tienen y no están haciendo las cosas todo lo bien que deberían para proteger la zona. Además nos dijo que sigue habiendo caza furtiva y que es muy complicado controlarlo por las extensión del parque. Antes los guardas vivían dentro y siempre estaban con sus caballos tras la pista de los furtivos, pero ahora todos están fuera, van en coches y no controlan tan bien la zona…una pena. Esta vez no se trata de falta de presupuesto, si no de no escuchar a la gente que realmente entiende en la zona.

Aún queda algún flamenco en esta época
Aún queda algún flamenco en esta época

Continuamente se escuchaba la berrea de los ciervos. Era época de celo por lo que los machos andaban como locos. Un poco más adelante de nuevo nos paramos y ante nosotros iban apareciendo varios ciervos que iban a beber. Primero un macho con alguna hembra y crías y luego se acercaron otros machos y hembras, esto no le ha gustado al macho más grande. Pudimos ver incluso como se peleaban dos de ellos.

Rosario estaba encantada con nuestro éxito. continuamos el recorrido viendo algunas aves más, y la única zona con agua donde quedaban algunos flamencos. Regresamos al centro de interpretación donde nos han puesto un audiovisual sobre el parque e hicimos un descanso. A la vuelta ya poca cosa, íbamos bastante deprisa porque ya habíamos visto más de lo esperado, así que entre risas llegamos de nuevo a la aldea.

Velas en el Rocío
Velas en el Rocío

Momento de buscar un lugar para comer. Fuimos a Matalascañas, no es un sitio que entusiasme pero es lo más cercano que teníamos del camping. Por la tarde y tras observar como Quim se iba quedando dormido por las esquinas, decidimos bajar a la playa a relajarnos, bañarnos y dormir un poco que falta nos hacía. Y digo esto no por el madrugón que no ha sido para tanto, sino porque anoche tuvimos la estupenda suerte de tener a la familia más ruidosa y con menos respeto del mundo que no se cortó ni medio pelo y aunque les pedimos que se callaran no hubo manera. Menos mal que hoy ya se han ido y podemos disfrutar del silencio de la naturaleza con las olas rompiendo de fondo.

Somos una familia a la que nos encanta viajar, hacer escapadas y la fotografía. Aquí reunimos muchas de nuestras actividades. ¡Viajar con niños es posible!

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